Tengo ganas, sí sólo las ganas
tengo ganas de no tener ganas
de nada, de no pensar, dejar
todo, a todo fuera de mi
pero es irreal, duro y frío
soy ceniza y aullido de penumbras
tengo ganas de no recordar lo
mucho que me dio la gana no seguir.
Y quiero dejar de quererme
dejar de buscarme dentro de todo
no soy ni estoy ahí, dejarme...
De eso tengo ganas, de no querer.
Voces de lo nocturno en tintas
azuladas se tiñen sin deseo,
ya no más, tengo ganas de no escuchar.
Tendría que irme, lejos, de mí.
Aun así, las ganas de mi piel se(é)
acumulan en articulaciones que
poco a poco gotean, escurren,
se minan, me trapazan, me recuerdan.
En la soledad mas poblada del día,
en la calificación de mi noche, vuelves,
y recuerdo, las ganas, lo mucho que
Necesito verte, sin verte,
Tengo ganas de no sentir ganas de nada...

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